La cosmética natural

En un solo día, una mujer puede utilizar cerca de doce productos cosméticos y de higiene personal con 150 ingredientes diferentes. En opinión de los especialistas, esto puede llegar a provocar un aumento de la sensibilidad de la piel y la aparición de alergias.

Todos debemos aprender a cuidar de nuestra piel para resaltar aquellos elementos que forman parte de nuestra belleza más esencial. Para ello, existe una amplia cantidad de opciones que actúan sobre nuestra piel produciendo brillo, tonificando, limpiando, aplicando color… pero ninguna de las opciones cuentan con tan poca agresividad para la dermis como los productos de la cosmética natural, elaborados a base de vegetales e ingredientes extraídos directamente de la naturaleza.
La cosmética natural, ecológica u orgánica evita el uso de los derivados del petróleo, no contiene conservantes como los parabenos y está libre de parafinas, siliconas y fragancias sintéticas. Tampoco se experimenta con animales. No debemos olvidar que nuestra epidermis es un filtro de doble sentido a través del cual expulsamos residuos de nuestro organismo pero, al mismo tiempo, absorvemos cualquier producto que le apliquemos.

Criterios para poder escoger un producto de cosmética natural:

Por el momento no existe ningún aval de calidad, regulado por algún organismo especializado, que identifique seriamente si un producto cosmético reúne los requisitos de producto natural. Por lo que tendremos que guiarnos por nuestros sentidos, vista, tacto, olfato y por supuesto por el sentido común para detectar si un producto es natural o es una copia sintética.
Vista: la cosmética natural con productos naturales nunca presentan colores llamativos, no son de color fucsia, verde o fluorescente.
Descartemos pues la cosmética natural que se comercializa como tal y que nos presente colores demasiado sugerentes.
Olfato: a menudo algunas casas comerciales de cosmética natural nos ofrecen las maravillosas ventajas de algunas “esencias” como la manzana, el melón, la pera, la fresa, la sandía, etc. y con un aroma exactamente igual a las mencionadas frutas.
Sentimos desencantarles pero estas frutas no contienen aceites, es por tanto imposible que nos ofrezcan un aceite esencial natural con el aroma de cualquier fruta que no provenga de los cítricos: naranja, pomelo, limón, bergamota, mandarina, etc. Por lo que el aroma que nos venden como natural es simplemente una composición química, que no aporta ninguna propiedad terapéutica.
Sentido común: la cosmética natural tendría que llevar un aval, que identifique que en su elaboración no se han efectuado pruebas sobre animales.
Desconfíe de los productos que en su composición hablen de un extracto natural reconstituido, esto quiere decir que se ha copiado en un laboratorio el olor o las propiedades de la planta, las cuales nunca tendrán las autenticas y beneficiosas propiedades del principio activo natural.
El precio: el precio de los productos sintéticos siempre será más económico que un producto natural, pues al ser compuestos químicos no dependen de cultivos, temperaturas etc.
Así pues desconfiemos de los productos naturales demasiado baratos.

Las ventajas de la cosmética natural están cada vez mas en auge, y es otra alternativa lógica a la cosmética tradicional, pues está elaborada en su mayor parte por componentes de origen vegetal.
Las ventajas de la cosmética natural son enormes para la salud de la piel, pues además de no ser agresiva para ésta, fortalece y mejora las funciones dérmicas gracias a los componentes químicos naturales de las plantas.

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