Comer Compulsivamente

Llenar el vacío y evadir sentimientos negativos con comida puede ser una conducta bastante común en las personas. Sin embargo esta conducta en forma repetitiva muchas veces es un síntoma de trastornos emocionales o familiares que pueden superarse con mucho diálogo y la ayuda de un especialista
Como la anorexia y la bulimia, el hambre compulsiva es una enfermedad sicosomática que se presenta, la mayoría de veces, con problemas de personalidad, en la conciencia de sí mismo, sentimientos negativos y carencia de amor propio.
El comer compulsivamente es el trastorno de la conducta alimentaria más común y la mayoría son personas con obesidad, pero también personas con peso normal lo padecen. Esta enfermedad fue reconocida oficialmente hasta 1992.
Se presenta mas en mujeres que en hombres con frecuencia de 2 a 1 y se presenta mas en jóvenes. Tiene como característica ser los clásicos síndromes del yoyo.
El comer compulsivamente, se caracteriza por comer una gran cantidad de alimento y perdiendo el control de lo que comen. Otra característica es su obsesión a la comida y por comenzar dietas que rompen y rompen fácilmente y en muy poco tiempo.
Se sienten culpables por no poder controlar la ingestión de alimentos y se superobsesionan por su peso.
El comer compulsivamente se diferencia de la bulimia, ya que en este padecimiento no se induce el vomito, ni se toman laxantes, ni diuréticos.
El problema de este tipo de trastornos es que tienen consecuencias físicas y psicológicas, relacionadas principalmente con el autoestima. A nivel físico, existe riesgo de padecer problemas en el sistema digestivo y endocrino; obesidad; diabetes o hipertensión.

Conducta:

Para manejar sentimientos de ansiedad, enojo, tristeza, los comedores compulsivos recurren a la comida y tienen episodios de comilonas dos o tres veces a la semana durante seis meses como mínimo, presentando voracidad al comer que puede durar más de una hora.
“La mayoría de los casos se presentan en mujeres, ya que siempre están presionadas culturalmente a ser delgadas, a tener un buen control de su cuerpo y una apariencia aceptada socialmente”, explica la psicóloga y terapeuta familiar Beatriz Carrasco.
Los comedores compulsivos también ingieren grandes cantidades de agua y comen rápido y en secreto. Las grandes cantidades que ingieren no son seleccionadas en cuanto a sabores, es decir pueden mezclar lo dulce con lo salado; y mientras comen tienen sensaciones de culpa y pérdida de control, llegando a la depresión después de la ingesta.

Existe también incapacidad para evitar alguna comida, no pueden parar de comer, aún cuando surge obsesión por no aumentar de peso. Otra característica es que siempre están a dieta con fracasos recurrentes, presentan baja autoestima y auto devaluación, ansiedad, tristeza y depresiones recurrentes.

Muchos de nosotros alguna vez hemos tenido un famoso atracón de comida, eso no quiere decir que seamos comedores compulsivos, para que se pueda englobar a una persona como comedor compulsivo se tiene que encontrar varias situaciones como:
Episodios frecuentes de atracones de comida
No poder controlar la cantidad de lo que uno come
Comer rapidísimo
Comer aunque uno se sienta llenísimo del estomago
Comer aunque no tenga hambre
Comer solo
Sentirse con culpa y depresión después de la comilona.

Pautas para no Comer compulsivamente:

Las siguientes pautas implican cambiar la forma en que usted piensa acerca de usted mismo. Son un riesgo, pero valen la pena. Se basan en decirle NO a las DIETAS. Hacer dieta nos mantiene en un lugar de compulsión y dolor.
1) Relájese. Piense que el comer es un derecho humano, no un privilegio de los flacos.
2) Piense que puede comer aquello que desea, de aquí en más, y por toda la eternidad. Comemos sin poder parar porque comemos desde un lugar de privación, no de abundancia. Cuando comemos pensando que no deberíamos comer nos atracamos.
3) Cuando haya mucha comida delante suyo DECIDA TRANQUILAMENTE que es lo que mas le gustaría comer y sírvaselo. NO DECIDA NO COMER.
4) Piense que tendrá muchas oportunidades para comer lo que le gusta.
5) Sepa que comerá menos si no piensa que no debería comer, mientras come.
6) Recuerde que el espíritu de las fiestas no tiene que ver con maltratarse o torturarse.
Las dietas son imposibles de seguir, especialmente en las fiestas porque es muy doloroso vivir encerrado entre apios y zanahorias cuando el mundo disfruta de pan dulce y sidra.

 

 

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