La Meditación y sus beneficios
El propósito de la meditación es cultivar estados mentales que nos proporcionen bienestar y tranquilidad, y eliminar los demás.
Si examinamos nuestra vida, nos daremos cuenta de que empleamos casi todo nuestro tiempo y energía en alcanzar objetivos mundanos, como seguridad material y emocional, placeres sensuales o una buena reputación.
Aunque esta clase de logros nos hacen felices durante un tiempo, no nos proporcionan la satisfacción plena y duradera que tanto deseamos. Tarde o temprano nuestra felicidad se transformará en insatisfacción y buscaremos otros placeres mundanos.
La meditación es el mejor método para familiarizar nuestra mente con la virtud.
Cuanto más nos familiaricemos con la práctica de la virtud, de mayor paz y tranquilidad disfrutaremos. Cuando nuestra mente está serena, dejamos de tener preocupaciones y problemas, y experimentamos verdadera felicidad
En cambio, si carecemos de paz mental, por muy agradables que sean las condiciones externas que nos rodean, no seremos felices. Si cultivamos una mente tranquila y apacible, gozaremos de felicidad continua aunque tengamos que enfrentarnos con circunstancias adversas. Por ello, es de suma importancia que nos adiestremos en la meditación.
La meditación puede ser de dos tipos: analítica o de emplazamiento. Cuando contemplamos o estudiamos el significado de cualquier texto de Dharma que hayamos leído o escuchado, estamos realizando una meditación analítica. La contemplación profunda de esta enseñanza nos conducirá a una determinada conclusión o a generar una actitud mental virtuosa. Esta conclusión o actitud mental será el objeto de la meditación de emplazamiento.
Cuando hayamos encontrado el objeto deseado por medio de la meditación analítica, debemos concentrarnos en él sin distracciones durante tanto tiempo como podamos para familiarizarnos con él. Esta concentración convergente es la meditación de emplazamiento. El término meditación suele utilizarse para referirse a la meditación de emplazamiento, y contemplación, a la meditación analítica.
Beneficios de la meditación
El consumo de oxígeno y la proporción metabólica de desgaste se reducen considerablemente, lo que indica un estado de descanso profundo.
El ritmo de la respiración disminuye en forma notable, lo que revela una mayor relajación del sistema nervioso. Este se estabiliza, como lo demuestra el número menor de reacciones galvánicas espontáneas de la piel, y el equilibrio se conserva aún después de la meditación.
La resistencia cutánea aumenta, signo de reposo absoluto y merman la ansiedad y los trastornos emocionales.
Acelera el tiempo de reacción, lo que señala mayor estado de alerta y mejor coordinación mente-cuerpo.
Menos depresión, mayor seguridad y satisfacción.
Menos irritabilidad y mayor tolerancia en situaciones difíciles.
Mayor sociabilidad y cordialidad.
Menos tendencia a la dominación y a las inhibiciones.
Mayor autonomía, identidad más firme y más capacidad creativa.
Es frecuente confundir la meditación con técnicas de relajación, visualización o concentración. Aunque la relajación es necesaria para meditar y también una consecuencia de ello, la meditación es algo más profundo y sublime. A pesar de que al meditar nos concentremos en la experiencia en sí o quizás tengamos revelaciones en forma de imágenes, éstas son más una consecuencia del estado meditativo en que estamos, que la intención o descripción de éste.
La meditación requiere práctica y paciencia, pero nunca esfuerzo mental o físico. Puede practicarse en la quietud o el movimiento; en el silencio o en medio del ruido. Por ejemplo, no es inusual para quien tiene experiencia en meditación, hacer sus quehaceres diarios en estado meditativo, e incluso existen técnicas (artículo en inglés) que involucran moverse al compás de la música o un ejercicio intenso. Lo común en todas estas maneras de meditar es la búsqueda de un silencio interno donde la persona se centra en el presente sin ninguna distracción mental.
marzo 6, 2013
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Posted by katia
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