Nutrición y fibrosis quísitica

Muchos son los especialistas que consideran que la fibrosis quística tiene una elevada relación con la malnutrición, ya que es común en éste tipo de patología una mala absorción de los nutrientes que se le ofrecen al organismo.

Esta enfermedad es hereditaria autosómica recesiva, es decir, si coinciden en la descendencia dos copias de un gen anormal (del padre y de la madre) se tiene mayor riesgo de desarrollarla. Aparece cuando hay una mutación en el gen que codifica una proteína reguladora, la “cystic fibrosis transmembrane conductance regulador” (CFTR), cuya alteración impide el transporte de cloruro entre las células. Esto explica el desarrollo natural de la dolencia y su afección a las glándulas sudoríparas, aparato respiratorio, páncreas, sistema hepático y biliar y aparato genital masculino (con capacidad para causar infertilidad).

Aunque es una patología multiorgánica, crónica y progresiva, los trastornos pulmonares y digestivos provocan un aumento de los requerimientos energéticos y nutricionales. Por este motivo, es necesario ajustar la dieta a las necesidades individuales. El aporte energético depende no sólo del gasto por metabolismo basal y actividad física, sino que también se aplica el coeficiente de afectación pulmonar y de reabsorción de grasas. El clínico especialista determina el resultado del balance energético.

Por lo tanto para aquellas personas que padecen de éste tipo de enfermedad se aconseja agregar los siguientes alimentos en sus preparaciones:

  • Manteca, tanto margarina como aceite vegetal en los panes, tostadas, patatas, cereales, ya sea arroz, fideos o sopas y guisos que los contengan.
  • Deben consumir al menos dos veces a la semana crema de arroz, de patatas, pastas o cualquier tipo de vegetales, y acompañarlos con galletitas saladas, salsas, aderezos junto a las carnes, pescados y huevos.
  • También deben consumir quesos cremas combinados con vegetales crudos y frutas.
  • La crema de leche se puede utilizar para acompañar sopas, salsas, mezclas de pastelería, budines, batidos, puré de patatas, o cereales cocidos como arroz o pastas.
  • Azúcar, tanto para los diferentes platos como para acompañar frutas, helados y postres en general.

Con respecto a las vitaminas liposolubles ( vitamina A, D, E y K) hay que poner suma atención ya que son indispensables para el correcto desarrollo y crecimiento de cualquier ser humano, sobre todo si el que padece fibrosis quística es un niño, ya que no alcanzan a obtener los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para un correcto desarrollo y padecen de dificultad para digerir y absorber las grasas.

Si el páncreas tiene las funciones limitadas, se reduce la secreción de agua, bicarbonato y enzimas. Esto conduce a una mala digestión de grasas y proteínas. En consecuencia, aparecen los primeros síntomas digestivos, como la diarrea crónica con esteatorrea (grasas en heces), creatorrea (proteínas en heces) y la disminución de la absorción de vitaminas liposolubles (A, D, E, K). En estos casos, es conveniente el aporte extra de vitaminas y de enzimas o fermentos pancreáticos. Estos últimos garantizan una buena digestión y una dieta sin restricciones.

El especialista valorará la necesidad de tomar un suplemento de ácidos grasos esenciales y de ácidos grasos omega 3 por su papel como compuestos antiinflamatorios de la función pulmonar. Los suplementos específicos de minerales como el hierro siguen a un análisis bioquímico para establecer el tipo de suplemento, la dosis y la duración del tratamiento.

Para estimar la necesidad de una intervención nutricional específica, se han de valorar diversos factores, que se dan de forma aislada o conjunta, como la disminución de la ingesta, el aumento del gasto energético, el ascenso de las pérdidas digestivas, el proceso de recuperación nutricional o la frecuencia de infecciones respiratorias.

Respecto a los carbohidratos, la recomendación de ingesta es inferior a la normal (45%-48%, en lugar de 50%-55%) por una razón fisiológica. Según el estudio “Physiologic response and implications of nutritional support”, realizado por Steven B. Heymsfield, en el metabolismo de los carbohidratos se genera más anhídrido carbónico, que se elimina por los pulmones, y aumenta el trabajo de estos órganos. En caso de insuficiencia respiratoria grave, el exceso de carbohidratos de la dieta (complejos como cereales y derivados, legumbres o tubérculos, y simples como azúcares, dulces, fruta fresca y desecada o zumos) puede empeorar el malestar, ya que aumenta la dificultad para respirar. La cantidad y tipo de carbohidratos, así como la frecuencia de consumo, son aspectos que se deben considerar también en caso de diabetes.

Por lo general, el aporte de grasas está aumentado al 40% del total de la energía diaria, y las pérdidas son mayores dadas las limitaciones en su absorción. El dietista aconseja fórmulas y trucos para conseguir un mayor aporte energético de los platos sin un aumento del volumen. Este aspecto es clave en casos de desnutrición. La ingesta adecuada de grasas permite hacer frente a las pérdidas por heces y reducir la formación de dióxido de carbono, que se crearía si la misma energía se suministrase con hidratos de carbono.

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